En 1909, el jurista chileno Alejandro Álvarez expuso un argumento que se volvería extraordinariamente influyente: debía existir, dijo, un orden jurídico que abarcara a todo el continente, con los Estados Unidos a la cabeza.
El sistema de solución de controversias de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 es una de las creaciones más novedosas y complejas de las últimas décadas en el ámbito interestatal de solución de controversias.