En El retablo de las maravillas Miguel de Cervantes Saavedra utiliza un argumento del Calila e Dimna citado también en el Libro de los ejemplos del conde Lucanor de don Juan Manuel.
Uno de los argumentos claves aducidos para apoyar la repetida idea de que Tirso de Molina es un creador de personajes de relieve es la existencia de obras como El melancólico.
La prueba de las promesas es una adaptación del cuento De lo que contesçió a un deán de Santiago con don Illán, del Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio, del infante Juan Manuel.
La culpa busca la pena y el agravio la venganza de Juan Ruiz de Alarcón es una comedia de enredos que presenta distintas parejas de enamorados que son cegadas por la desconfianza; se comenten errores que precipitan pensamientos y sentimientos negativos, así como se esconden identidades bajo el antifaz de otros nombres.
Aquí se cuenta la vida de Catalina de Erauso, La monja alférez, quien tras abandonar el convento de San Sebastián, se vistió como hombre y se fue a América, donde alcanzó el grado de alférez.
En El capitán Montoya de José Zorrilla el capitán cree asistir a su propio funeral (Aquél es su mismo entierro, / su mismo semblante aquél; / no puede quedarle duda, / su mismo cadáver es.
En esta pieza Agustín Moreto y Cabaña relata la historia de Santa Rosa del Perú, quien vistió en 1606 el hábito de Terciaria Dominica y se recluyó en una cabaña.
Los bandos de Verona es junto a Monteses y Castelvines, de Lope de Vega, una de las más célebres versiones de la historia de Romeo y Julieta escrita durante el Siglo de Oro en España.
La más hidalga hermosura de Francisco de Rojas Zorrilla es una comedia de tema épico sobre la independencia de Castilla, que tiene como telón de fondo la corte del rey don Sancho.
Semejante a una obra de teatro político, Los primeros mártires de Japón, de Lope de Vega especula con la conversión del shogún japonés al cristianismo.
La bella Aurora es la primera de las doce comedias incluidas en la Parte XXI de las obras de Lope, publicada ya de manera póstuma en 1635 por la hija del dramaturgo.
En Los carboneros de Francia y reina Sevilla Antonio Mira de Amescua pone en escena del siglo XVII una leyenda carolingia de las chansons de geste francesas: el Noble cuento del emperador Carlos Maynes, de Rrotna, y de la buena emperatriz Sevilla, su mujer.
La obra teatral de Antonio Mira de Amescua Las desgracias del rey don Alfonso el Casto relata la vida de Alfonso II, quien fue nombrado rey de Asturias tras la muerte de Silo.
En La próspera fortuna de don Bernardo Cabrera, Mira de Amescua se inspira en la historia política de España y relata la vida de Bernardo Cabrera (Calatayud, 1289-Zaragoza, 1364).