Cuando la revista de Sarah situó a Devon Hunter en el tercer puesto de la lista de los diez solteros más atractivos del mundo, lo convirtió en objeto de una atención femenina muy molesta.
Era el hombre más libertino del reino de Kitzinia… si no del mundo enteroAdriana Righetti, secretaria personal de palacio, no era ajena al escándalo, pero el príncipe Pat llevaba el libertinaje a un nivel desconocido.
El sol, el mar y miles de recuerdos…Abandonada por un novio infiel y con la autoestima por los suelos, Kayla Young había buscado la soledad en una isla griega.
Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para darle a aquella mujer el paraíso que merecíaAtrapada en las colinas de California, Eleanor Miller no veía cómo escapar de su codiciosa familia política.
No sabía si aceptar su descarada oferta…El cínico Cruz Rodríguez cambió ocho años atrás el campo de polo por la sala de juntas, donde sus instintos implacables acabaron convirtiéndolo en un hombre formidablemente rico.
El sonido de las pisadas de una niñaTras una noche de pasión con el investigador privado Andrew Walker, Hannah Bell se quedó embarazada, pero, como ya no confiaba en su instinto en lo relacionado con el amor, decidió ser madre soltera.
Ella era su dama, y siempre lo esperaría…Durante sus largos años en el convento esperando la llegada de su prometido, lady Isobel de Turenne convirtió al conde de Aveyron en una fantasía: en un héroe capaz de rescatarla, de protegerla y amarla.
Bajo el rubor de la institutriz…La heredera Sarah Hardcastle estaba convencida de que su plan para escapar a las indeseadas atenciones de cierto cazafortunas era infalible.
La sola presencia de Lori le impedía trabajar en todo lo que no fuera idear maneras de cautivar su corazón…Lori Hanson había ido a Whitehorn para empezar una nueva vida… y no para caer enamorada de su jefe.
Él era el último libertino… Sus amigos, tan libertinos como él en el pasado, ya habían sucumbido y eran personas respetables, por eso, cualquiera podría pensar que el depravado Riordan Barrett sería el siguiente.
Aquel viaje estaba tomando una dirección desconocidaUn giro equivocado en una autopista de Texas y el guapísimo director de cine Kristian Demetrious olvidó su primera regla: no involucrarse.