Erin Foley había conseguido dar una vida estable y feliz a sus hermanos pequeños y, a sus treinta y cinco años, estaba padeciendo el síndrome del nido vacío.
Cash estaba convencido de que el amor siempre surgía después del matrimonioCash McRay creía que para llevar a cabo una fusión de éxito se necesitaban dos miembros con los mismos intereses en la vida y pertenecientes a la misma clase social.
En la pasión y el amor no había reglas que valieran…Marisa Donato, dueña de una tienda de lencería, quería tener un hijo lo antes posible, pero no enamorarse de un posible candidato a ser padre.
Si te dejas llevar por tu corazón, siempre sabrás quién eres…Todos los veranos, Kate Livingston volvía a la casa que su familia tenía junto al lago, un lugar lleno de recuerdos felices donde la vida era sencilla, un lugar donde esperaba que su hijo pudiera liberarse por fin de sus miedos.
Era la última mujer a la que pediría una citaClaire Thackeray: madre soltera y columnista de cotilleos a la espera de una exclusiva sobre el guapísimo multimillonario Hal North, el chico por el que estaba loca durante su adolescencia.
Ahora que Jess O'Brien estaba lista para compartir su futuro con un hombre, sus amigas la convencieron para registrarse en un servicio de citas, ¡pero no recibió pretendientes!
Un Ferrara no debería acostarse nunca con una Baracchi aunque hubiera mucho en juego Para su frustración, Santo Ferrara nunca olvidó la noche que tuvo entre sus brazos a la ardiente Fia Baracchi.
Todo dejó de ser importante ante la perspectiva de pasar una semana con él…Yiannis Savas, el irresistible playboy de la dinastía Savas, era el sueño de todas las chicas, pero rápidamente se convirtió en la pesadilla de Cat McLean cuando sus promesas no pasaron de un ardiente romance.