Los actores y actrices "secundarios" o de reparto no son los protagonistas de las películas, pero resultan imprescindibles para la historia que se cuenta en ellas.
Este libro es el primero de una serie de tres volúmenes dedicados a comentar brevemente los textos evangélicos que se leerán sucesivamente en las comunidades cristianas durante los ciclos A (Mateo), B (Marcos) y C (Lucas).
Después de recorrer los distintos textos bíblicos en los que los evangelistas recogen su experiencia de la resurrección de Jesús, el autor aborda el tema de la muerte desde la perspectiva cristiana, para llegar después a la resurrección de Jesús como punto central no sólo del cristianismo, sino también de la Iglesia.
Los cristianos creemos que la práctica histórica de Jesús es el criterio de discernimiento para comprender nuestra relación con la política, la economía y la religión, así como las relaciones cotidianas familiares y laborales en las que nos desenvolvemos.
Rescatar el valor del "entre" referido al ámbito compartido entre budismo zen y cristianismo -dice la autora- me parece una empresa difícil por varias razones (amplitud del tema, puntos de vista diferentes, etc.
Un libro que afecta a la vida, a la manera de vivir, y que está escrito por un ser humano de aquí mismo, amigo de los seres humanos y fascinado por la belleza humana, la belleza de la vida y el misterio del ser humano, esa belleza que clama al cielo de Dios, de donde esta belleza ha bajado.
Vivimos en un tiempo de la historia en el que la fe aparece cada vez más como una decisión personal que el adulto es llamado a tomar y renovar, descubriendo en sí mismo, además de en la palabra de Dios y en la autoridad de la Iglesia, las motivaciones profundas y la belleza.
La autora realiza en este libro una labor de introspección y se pone en la piel de una mujer a lo largo de su devenir vital: desde la oscuridad prenatal hasta el segundo parto, el de la muerte.
Solo soy la voz de mi pueblo es un libro que recopila escritos y fotos que Juan José Aguirre Muñoz ha ido recopilando a lo largo de sus más de 30 años como misionero comboiano en la República Centroafricana.
Este libro pretende facilitar -con un lenguaje nuevo, no una simple operación de maquillaje del lenguaje anterior- un pensamiento original capaz de dar respuesta al momento que vivimos y de hacernos avanzar hacia una humanidad nueva.
El encuentro diario con la Palabra a través de la lectio divina tiene pleno sentido en sí mismo y es un medio extraordinario para que cada creyente se disponga a la escucha atenta de la Palabra.
El encuentro diario con la Palabra a través de la lectio divina tiene pleno sentido en sí mismo y es un medio extraordinario para que cada creyente se disponga a la escucha atenta de la Palabra.
El encuentro diario con la Palabra a través de la lectio divina tiene pleno sentido en sí mismo y es un medio extraordinario para que cada creyente se disponga a la escucha atenta de la Palabra.
El encuentro diario con la Palabra a través de la lectio divina tiene pleno sentido en sí mismo y es un medio extraordinario para que cada creyente, se disponga a la escucha atenta de la Palabra.
El encuentro diario con la Palabra a través de la lectio divina tiene pleno sentido en sí mismo y es un medio extraordinario para que cada creyente, se disponga a la escucha atenta de la Palabra.
La tesis que está presente a lo largo de toda esta reflexión es que el mundo juvenil es un buen lugar de aprendizaje para tratar de identificar por dónde van los futuros derroteros de la configuración creyente en contextos socioculturales nuevos.
Los mil pensamientos que ofrece esta obra se estructuran en cuatro partes, a modo de los puntos cardinales de una brújula: norte (la contemplación), sur (la vocación), este (la estética) y oeste (el testimonio).
¿Cabe pensar en una mística o espiritualidad de la solidaridad, más allá de la fragmentación de las sabidurías, las religiones y las morales, compartida en el espacio público?
El intento de estas páginas es leer el Cantar de los Cantares desde otra "hendidura de la roca", descodificando de alguna manera su lenguaje y buscando las líneas de fuerza que coinciden con las constantes de cualquier relación amorosa, sea cual sea su cualidad concreta (esponsalidad, amistad, filiación.
"En estas páginas de Don Giussani, Cristo no es nunca contenido de un pensamiento 'espiritual' abstracto, sino una presencia real que se impone y mueve al yo en los más hondo""¿Qué hay más deseable que esta familiaridad con Cristo, que responde a la profundidad del deseo infinito de cada hombre y nos pone en las mejores condiciones para entrar en la realidad?