Los síntomas actuales, las diversas sexualidades, las nuevas constelaciones familiares, la intervención de la ciencia en los asuntos privados, las redes, las pantallas, los consumos, youtubers devenidos líderes, las infancias y el empuje a definirse, violencias y femicidios, están encarnados por sujetos que no esperan al psicoanalista para gozar (cada quien a su modo), pero lo encontrarán, en el mejor de los casos, para alojarlos cuando lo que no anda devenga pregunta.
En un mundo que ofrece innumerables novedades para abordar las infancias –sexualidad, crianza, derechos y leyes que las amparan–, María Romé propone detenerse a escuchar la verdad del niño, aquello que tiene para decir más allá de sus padres y del discurso que lo atraviesa y que lo nombra desde su prehistoria.